Un estilo de consumo poco respetuoso es el co-responsable de la gran cantidad de residuos (miles de toneladas anuales) que se acumulan y son un gran problema para el planeta. Nos encontramos ante la necesidad de cambiar el escenario y los hábitos de consumo, cuya solución pasa por un compromiso con tres sencillas acciones: Reducir, Reciclar y Reutilizar.

  • Reducir: Reducir especialmente en los procesos de producción, aunque también en la forma de distribución y consumo. Está en nuestras manos, como consumidores, el seleccionar y comprar solo aquellos productos realizados de forma sostenible minimizando así la toxicidad de los residuos. Y también diciendo NO. No a los materiales contaminantes, a los embalajes innecesarios o a los plásticos para su transporte ¿Lo habías pensado? Y reducir también en cantidad. Menos es más.

  • Reusar: Un producto no se convierte en residuo mientas lo sigamos utilizando y alargando su vida útil. El consumo de productos de segunda mano o las segundas oportunidades son una forma de caminar hacia un mundo sostenible.

  • Reciclar: Muchos de los artículos que no podemos reutilizar sí se pueden reciclar. Es necesario para ello que hagamos una correcta separación y clasificación de residuos para que estos materiales tengan otra vida y evitando que acaben enterrados o quemados. Evitemos el consumo de productos difíciles de reciclar y utilicemos aquellos que a su vez están hechos con materiales reciclados. Reciclar es la mejor manera de resolver el problema de la basura.

 

Hacia una vida sostenible

Aunque conocemos todos la teoría, cuando nos iniciamos en el consumo responsable necesitamos ideas. Prácticos tips con los que empezar el camino hacia una vida comprometida con el medio ambiente. La primera norma es decir NO a los plásticos (cosa que, verás, no te supondrá ningún esfuerzo).

  • No a las pajitas. No es necesario beber con pajita y, si la necesitas, puedes encontrarlas de otros materiales no desechables (una pajita de aluminio te dura toda la vida). La pajita convencional es un plástico pequeño que se consume de forma masiva y que mayoritariamente acabamos encontrando en el mar. El resto puedes imaginarlo.
  • No a las botellas de plástico. En casa o en la oficina un vaso cumple la misma función sin contaminar, y si vamos de picnic, al gimnasio o de excursión, podemos usar una botella de acero inoxidable. El valor ecológico de este tipo de botellas está en su reutilización y durabilidad.
  • No a los envases innecesarios. Compra a granel legumbres, cereales, semillas frutos secos, infusiones,  especies, harinas… En los supermercados los alimentos, lociones, jabones… Los embalajes no hacen que sean mejores pero sí más contaminantes. Evítalos.
  • No a las bolsas de plástico. Si cada día pedimos una bolsa de plástico en el supermercado, acabamos consumiendo y desechando 365 bolsas de plástico al año cada uno de nosotros. Si por el contrario llevamos siempre encima una única bolsa reutilizable (de tela, papel o cualquier otra fibra natural) ¿cuántas bolsas vamos a desechar?

bolsa ecológica reutilizable

Como conclusión, consumamos menos y mejor. Pequeños pasos son los que nos llevará a ganar la batalla.

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