La elección de "Microplástico" como palabra del año 2018 para la Fundéu BBVA no puede ser más preocupante y esperanzadora al mismo tiempo. Esta palabra, aún no contemplada en el diccionario, forma parte de nuestra realidad. Con ella nos referimos a los pequeños fragmentos de plástico que se han convertido en una de las principales amenazas para el medioambiente y la salud de los seres humanos.

La Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia EFE y BBVA, escoge anualmente el término más presente en la actualidad informativa y que tiene, además, interés desde el punto de vista lingüístico.

“Cuando hace unas semanas empezamos el proceso para elegir las 12 candidatas a palabra del año 2018, nos encontramos con que, sin pretenderlo, la mayoría de los términos que nos parecían más adecuados para definir de algún modo el año que acaba eran del ámbito social o del medioambiental” (Joaquín Muller, director general de la Fundéu)

Junto a término Microplástico competían palabras como: descarbonizar, sobreturismo, procrastinar o Micromachismo… Joaquim Muller añade:

“Creemos que esa selección muestra de algún modo el perfil de un año en el que, además de las grandes cuestiones políticas y económicas, todos estamos volviendo nuestra mirada a otros asuntos de enorme trascendencia”

La contaminación por plásticos es una de las amenazas medioambientales más urgentes del planeta y ha terminado por convertirse en uno de los temas más destacados del 2018. Cabe recordar que single-use (productos plásticos de un solo uso) ya fue declarada palabra en inglés del año por el prestigioso diccionario Collins.

La lucha contra el plástico

El término Microplástico fue acuñado en el estudio Perdido en el mar¿Dónde está todo el plástico? por la Universidad de Southampton y publicado en la revista Science (2004). Fue el profesor Richard Thompson quien dio con este término al observar cómo al recoger residuos los voluntarios se fijaban en los grandes plásticos sin prestar atención a los de pequeño tamaño. Entonces lanzó un reto a sus alumnos: buscar los pedazos de plástico más pequeños posibles.

Aunque el equipo de investigación del que Thomson formaba parte se refería con esta palabra a plásticos de tamaño microscópico, actualmente consideramos Microplásticos a los pequeños fragmentos inferiores a 5mm que se encuentran en nuestra ropa, en el aire que respiramos, en nuestras aguas y también en nuestros alimentos.

Estos pequeños plásticos suponen un gran peligro para el medio ambiente ya que son difíciles de filtrar, detectar y recoger. Acaban en los estómagos de peces, pájaros o crustáceos. No se disuelven en agua y presentan una capacidad muy baja para degradarse. Los daños y consecuencias a corto y largo plazo aún está siendo investigada.

Investigación microplasticos - Ballena BlancaFotografía reportaje Ballena Blanca -  El investigador Richard Thompson. Marco Kesseler/BA

Los microplásticos provienen principalmente por la degradación de materiales plásticos de mayor tamaño, pero también de productos de cosmética, pinturas, neumáticos, limpiadores… Por suerte la creciente (y reciente) concienciación sobre el peligro de estos microplásticos ha llevado a tomar medidas en el caso de los cosméticos y productos de limpieza ya que su uso es fácilmente reemplazable por ingredientes naturales como la avena. Pero queda el problema de las toneladas de plástico que acaban en los océanos. Si te interesa saber más sobre esta investigación te recomendamos el reportaje publicado en Ballena Blanca, revisata de medioambiente y economía.

Aunque el problema ambiental ya está en la agenda política y es preciso una legislación eficiente al respecto, también podemos hacer mucho como consumidores a nivel personal cambiando nuestros hábitos y actuando con consciencia y responsabilidad. Declarando la guerra en casa al los plásticos, entre todos, podemos reducir gran parte de estos residuos empezando por algunos sencillos gestos que ya nombramos en tips para una vida sostenible.

  • No a las pajitas. La pajita de plástico pequeño se la acabamos encontrando, en grandes cantidades, en el mar. Hay alternativas sostenibles como las pajitas reutilizables de acero.

  • No a las botellas de plástico. Su uso es innecesario. Tenemos alternativas más saludables y sostenibles como las botellas de cristal o las de acero.

  • No a los envases de plástico. Evita los embalajes en la fruta y compra a granel las legumbres, harina, frutos secos...

  • No a las bolsas de plástico. No hay motivo para desechar una bolsa de plástico con cada compra. Utiliza una de tela.

  • Por supuesto: Reducir. Reciclar. Reusar.

Decíamos al principio que el conocer la palabra del año nos ha impactado porque pone en relieve no solo el gran problema medioambiental al que nos enfrentamos a nivel mundial, sino también la voluntad por buscar soluciones. Con este término reconocemos un residuo que hasta ahora nos había pasado inadvertido pero que está presente ya incluso en nuestro organizamo ¡Recuerda el mediático estudio publicado en octubre de 2018 que confirma la presencia de microplásticos en las heces humanas!

El primer paso es reconocerlo, hacerlo público y conseguir que todos tomemos consciencia de nuestra huella. No nos cabe duda que estamos ante un cambio de rumbo con el que conseguiremos una vida sostenible y mejor para todos.

Empezamos 2019, por tanto, esperanzados.

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